Cómo hablar a nuestro cachorro

Antes de pasar a el adiestramiento en la obediencia propiamente dicho lo mejor es enfatizar en un punto previo: Como hablar correctamente a nuestro cachorro, ya que para una comunicación clara con nuestro cachorro es preciso emplear la voz adecuadamente.

Durante las etapas iniciales de su vida en común, el cachorro será mucho más consciente de nuestro tono que las palabras concretas que empleemos. Por este motivo, debemos aprender a variar el tono según el mensaje específico que deseemos transmitir. Deberíamos inspirarnos en los sonidos caminos primarios a los que cachorros están habituados al nacer.

Los tonos más elevados se asocian al sonido de los hermanos y llevan al entusiasmo y a las ganas de jugar. Por el contrario, cuando es necesario, la madre comunica autoridad mediante sonidos graves y guturales que los cachorros pronto aprenden a respetar y obedecer. La regla general que podemos deducir de ello es que conviene utilizar tonos agudos para halagar y animar, en los ejercicios de obediencia más activos (“junto” y “ven”) y tonos más graves para la corrección, la disciplina y los ejercicios de obediencia estática como “sienta”, “quieto” o “échate”.

Cuando el cachorro perciba contrastes claros en nuestro tono de voz, responderá con mayor rapidez a nuestra auténtica intención, lo cual desembocará en menos frustración e irritación para nosotros. Esto es aplicable tanto hombres como mujeres. Cada persona debería aprender a variar su tono de voz al comunicarse con un nuevo cachorro. Es probable que los hombres, cuya voz tiende a ser más grave deban suavizar el tono para los halagos y los ánimos, como si hablaran con un niño pequeño. Con las mujeres suele ocurrir justo lo contrario, como tienen un tono un tono de voz más más agudo que comunica de forma natural los halagos y los ánimos, deberían ser lo bastante flexibles para hablar con un tono más grave para para comunicar liderazgo o una corrección. Es interesante constatar que las madres con niños pequeños comprenden este principio de forma instintiva.

Esto nos lleva a dos áreas relacionadas de la comunicación entre humanos y animales domésticos que a menudo causan problemas a los propietarios, los tonos lastimosos y los honores. Debemos evitar esto completamente durante nuestra vida cotidiana con el cachorro las sesiones de adiestramiento. Sólo servirán para socavar nuestro liderazgo y el cachorro aprenderá a no hacernos caso. La orden no es “sienta sienta sienta” o “sienta, por favor”, la ordenes “sienta”. Debemos pronunciar la orden claramente y una sola vez. Este tipo de comunicación transmite unas expectativas inequívocas a nuestro perro, nosotros hablamos en serio y estamos dispuestos a enfatizarlo con actos.

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También debemos mantener un tono de voz sereno y controlado para evitar la tentación de chillar o gritar al perro. La regla suprema de adiestramiento de cachorros es que nunca hay que perder los estribos. Además de resultar emocionalmente desestabilizador para nosotros, podría llegar a ser perjudicial para nuestro cachorro. Además, es totalmente innecesario. Nuestro perro tiene un oído muy fino y responderá adecuadamente aún “no” seco. Debemos reservar los gritos para una emergencia de verdad.

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