La elección de un perro

Hay muchas razones por las cuales la gente decide tener un perro y se encuentra frente a la pregunta:

“Qué clase de perro voy a elegir?”

Puede que busquen un sustituto de un compañero desaparecido, fiel y en el que podían confiar; 0 que necesiten compañía porque viven solos; o que quieran tener un compañero de juegos para sus hijos y un sistema de enseñarles a tener responsabilidad y cuidado de otros seres; o que busquen un animal doméstico para que comparta la vida de un hogar sin hijos… Sea cual sea la razón por la cual se quiere tener un animal doméstico, nadie deberla precipitarse al adquirir un perro. No solamente se han de tener en cuenta los propios intereses como futuros dueños, sino que, ante todo, se ha de pensar en la felicidad del futuro compañero.

Si se elige el perro con cuidado, la vida se vera alegrada durante años por un amigo que proporcionará mucho amor y satisfacción y causará poca molestia. Si, por el contrario, se adquiere un perro sin pensarlo bien, o solo por su atractivo aspecto exterior, será grande el riesgo de tener una amarga decepción.

La elección de un perro

Un perro criado en ambientes no adecuados se sentirá desgraciado y no mostrará su verdadero carácter. Puede que se vuelva arisco, gruñón y que se porte mal, llegando tal vez a ser tan indisciplinado y agresivo que se vuelva inaceptable para su nuevo dueño, quien se quejará de que el fallo se halla en el animal o en su cría en lugar de admitir que la falta se halla en su elección poco meditada. Al tener un animal doméstico, el dueño adquiere una considerable responsabilidad y si, por ejemplo, dicho animal se quiere única y exclusivamente como símbolo de posición o por estética, lo mejor seria volverlo a pensar.

Lo primero que uno se ha de preguntar es si el nivel de vida y las circunstancias personales permiten tener un perro. El tiempo que se pueda dedicar al perro es muy importante, puesto que es absolutamente necesario poder darle suficientes cuidados: ningún perro puede prescindir de ellos. Se necesita tiempo para preparar sus comidas, para su aseo y limpieza diana, para sacarlo a pasear diariamente durante al menos una hora; y además dejarle salir dos o tres veces al día, lo cual quiere decir ir con él y no dejarlo suelto y solo en la calle.

La elección de un perro

Una segunda cuestión no menos importante se relaciona con la actitud de todos los miembros de la familia. ¿Están todos contentos con la idea de tener un perro?, ¿puede su llegada dar origen a fricciones? Los niños prometen muy fácilmente cuidar del nuevo compañero y sacarlo a pasear, pero tan pronto como se gasta la novedad se olvidan de las responsabilidades que han asumido.

Si toda la familia está de acuerdo en que quieren un perro, queda aún otro problema a considerar: ¿Qué se ha de hacer con el perro durante las vacaciones? ¿Puede llevarse siempre consigo? Si no hay amigos que puedan y quieran ofrecerle hospitalidad, ¿tendrá que ir a una guardería, o residencia canina? En este último caso no se debería esperar al día antes de la partida para buscar una buena guardería, una guardería realmente buena.

Como es de esperar, la pension del perro puede resultar muy cara, gastos que tendrán que añadirse a los impuestos por tener perro (que son muy elevados en algunos países y ciudades), las inevitables cuentas del veterinario, el coste de la comida (en cuya calidad no se debe economizar). Recuérdese que cualquier posesión que proporcione placer también implica preocupación y responsabilidad, y un perro no constituye ninguna excepción.

Si, después de pensar en todos estos puntos, aún se tiene un invencible deseo de poseer un perro, el siguiente problema será decidir la clase de perro a elegir, que veremos en el siguiente artículo.

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La elección de un perro

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