Pequeños consejos sobre adiestramiento

A todos nos gustaría enseñar a nuestros perros algunas cosas, pero no todos sabemos hacerlo, por eso vamos a dar unas pequeñas indicaciones para poder mejorar su comportamiento en la vida diaria.

No vamos a enseñaros trucos que conviertan vuestro perro en un animal de circo. Lo que vamos a hacer es recordar algunas cosas que, realmente tendríamos que tener presentes a la hora de aceptar un perro en la familia, pero que luego en muchas ocasiones olvidamos.

La educación de un cachorro debe empezar en el momento en que el animal pone sus patas en nuestra casa. Ahi empieza para nosotros el trabajo (para nosotros o para toda la familia, que debe aceptar la responsabilidad de convertir a ese ser que corre por entre las piernas de todos y orina en cualquier sitio en un perro que verdaderamente nos dé su afecto, su compañía, su defensa o su trabajo, según los casos). Ahi es donde comienza la tarea para nosotros, aunque un perro no está mentalmente preparado para asimilar educación hasta los cinco meses por término medio, pero, todavía antes, la familia debe plantearse lo que está dispuesta a consentir y lo que jamás permitirá. Tener esto claramente establecido conllevará la obligación, por parte de todos y cada uno de los miembros del clan, de reprimir las acciones prohibidas y premiar o alentar las pocas cosas que el cachorro haga bien.

Hemos dicho «pocas cosas» y lo hemos dicho con pleno conocimiento. Al principio del adiestramiento es normal que el perrillo ensucie en los lugares más insospechados, que tire del extremo del mantel que cuelga a su alcance y haga caer lo que estaba sobre la mesa.

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El cuidado debe ser nuestra responsabilidad y reflexionar sobre esto puede evitar que se haga pedazos una pieza valiosa de la que todos se enorgullecían. Romperá medias, zapatillas, cojines y, tal vez, alguna cortina. Roerá patas de silla, o libros, o tal vez cables de conducción eléctrica, con los consiguientes riesgos. Pero todo puede preverse y preservarse.

Cuando nos referíamos al acuerdo familiar entre lo permitido y lo que no se consiente, lo hicimos pensando que una de las obligaciones de los adoptantes es dar confianza al animal y no la tendrá si se le desorienta.

¿Qué podemos hacer si nuestro perros salta sobre las visitas?

Esta es una consulta muy frecuente. Si no deseamos que sea así, hay que reprimir la tendencia desde el principio. Si le permitimos que le salude apoyando las manos en su pecho cuando se encuentre con nosotros, él lo hará con cualquier persona.

Por supuesto, lo dicho vale igualmente en el caso que aceptemos esta demostración afectuosa sólo en algunas ocasiones. El perro no lo entenderá así, y acabará desorientado.

Mi perro se coloca a mi lado mientras comemos y no puedo resistir su mirada de pedigüeño. Siempre le doy algo.

El perro está excepcionalmente dotado para explotar el cuento de la lástima. Le ayuda la mirada, casi siempre tristona y de ella se vale. Pero si le damos algo una vez, él nos pedirá comida siempre. Como suponemos que este asunto resulta molesto, lo mejor será que no cedamos nunca, que no haya una primera vez.

Estas dos cosas siguen y seguirán siendo dos de los principales problemas de comportamiento de muchos perros, son sencillas de cumplir, pero muy difíciles de corregir una vez que no se haya actuado bien desde ele principio.

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Adiestramientos específicos

En cuanto a sistemas de defensa, ataque, busca, etcétera, nuestro consejo es que realicemos este tipo de adiestramiento junto con un adiestrador profesional. Es muy importante que los que enseñemos al perro seamos nosotros, aunque nos acompañe y nos guíe un especialista. Es el único sistema eficaz que nos atrevemos a recomendar para evitar sorpresas. A un perro se le enseña a defender mediante pequeñas agresiones, que hay que conocer, y, sobre todo, controlando su excitación. Un olvido en este caso concreto puede acarrearnos serios problemas.

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Adiestrar un perro es una labor basada en la paciencia, la regularidad y la sencillez. Nuestro perro merece todo nuestro respeto, pero sólo es moderadamente inteligente. Debemos intentar ponernos a su nivel y tener siempre presente que los perros han logrado sobrevivir porque son valientes, astutos y agresivos y nosotros, los humanos, hemos de vigilar y controlar esas cualidades. Siempre debemos ejercer ese control sobre el perro y sobre nosotros mismos a la hora de enseñarle. Si el adiestrador grita, gesticula, amenaza o deja que se vislumbre su nula educación, los mejor es buscar otro profesional inmediatamente. Para enseñar modales hay que tenerlos.

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