Primera noche de nuestro cachorro en casa

La primera noche que el cachorro pasa en casa, lejos de su camada suele ser traumática tanto para nosotros como para el cachorro. Actitudes del cachorro como el lloriqueo, los chillidos incesantes, su intranquilidad, la incapacidad para dormir, la necesidad de evacuar, pueden contribuir hacer que nuestra primera noche juntos sea un todo un drama.

Frente a esta situación tan estresante, puede que sintamos la tentación de darnos por vencidos y aislar al cachorro en el sótano o en algún rincón lejano de la casa y lidiar con las consecuencias a la mañana siguiente. Esto es un total error que tan sólo agravará el sentimiento de aislamiento del cachorro y puede complicar en el futuro que el cachorro aprenda a quedarse sólo en casa.

Es importante entender que cuando un cachorro sufre ansiedad durante su primera noche en la casa reacciona instintivamente, siguiendo un reflejo de separación. En el hábitat natural, cuando un cachorro de lobo se ve separado de su manada, se vuelve altamente emocional y empieza a lloriquear ladrar aullar. Se trata de un comportamiento instintivo que ayuda a los cachorros a reunirse de nuevo con la manada, lo cual es esencial para su supervivencia. Éste mismo instinto se da en nuestro cachorro.

Primera noche de nuestro cachorro en casa

El mejor método para evitar el trauma de la primera noche es dejar que el perro duerma en nuestra habitación, sobre una manta vieja o una cama para perros, colocada al lado de nuestro colchón. El truco funciona porque el cachorro tendrá la seguridad de estar con nosotros. Es preferible esto a una jaula, ya que la mayoría de los cachorros no están acostumbrados a ella la primera noche y tenderán a hacer mucho ruido. Antes de irnos a dormir deberíamos sacar al perro a hacer sus necesidades y pasearlo un rato por la calle o el parque para que se canse.

Cuando esté listo para dormir, ataremos al perro con una correa y lo situaremos en la cama junto a nosotros. Así logramos dos objetivos:

  1. Primero ayudamos a cachorro a acostumbrase a nosotros como parte de su nueva manada, ya que durante un periodo aproximadamente siete horas, el cachorro nos olerá continuamente y escuchará cómo respiramos, lo que le dará seguridad.
  2. En segundo lugar estamos evitando que cuando el cachorro se despierte en medio de la noche, vaya hacer sus necesidades lejos de la cama. Debemos recordar que los perros normalmente no ensucian el lugar en el que duermen.

 

Como hemos mencionado, esta primera noche cabe esperar algo de lloriqueo. Si el cachorro empieza a gemir, debemos tocarle con la mano y tranquilizarlo suavemente, si lo hacemos de una manera delicada se calmará, pero si persiste lo mejor será una pequeña y delicada sacudida en el cuello acompañada de un de una frase del tipo “no, a dormir”.

No debemos subir al cachorro a la cama con nosotros, ya que el cachorro relacionará el concepto de quejarse con subir a la cama, lo cual, más adelante no podría traer numerosos problemas de comportamiento. Si el cachorro lleva varias horas callado y de pronto se pone a gimotear, es posible que tenga que salir, todo esto forma parte de ser un nuevo padre. Lo normal es que haya que repetir todo este proceso durante las primeras noches.

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En cuanto nos levantemos por la mañana, debemos vestirnos rápido y sacar de inmediato al cachorro a la zona donde va hacer sus necesidades. Debemos de dejar que termine por completo, ya que a veces los cachorros evacuan varias veces cuando se despiertan. Al acabar de hacer sus necesidades debemos felicitarle con entusiasmo y volver para la casa.

 

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